Thibaut Scholasch: “El principal desafío que enfrenta la industria vitivinícola es el cambio climático”

El fundador de Fruition Sciences, empresa que aplica sistemas de Tecnologías de la Información (TI) en distintos tipos de cultivos, viajará a Chile para la conferencia Vintage Report, que contará con la participación de Sebastián Vargas, Ingeniero de Proyectos I+D del CII.

 

 

Con proyectos de aplicación de tecnologías en viñedos en lugares tan distintos como Portugal, Israel y California, Thibaut Scholasch, PhD en viticultura y enología, ha visto de cerca cómo la vitivinicultura se ha ido adaptando a las nuevas herramientas de la agricultura de precisión.

Para poner sobre la mesa los desafíos a los que se enfrenta la industria actualmente y reunir a sus principales actores, Scholasch creó la conferencia Vintage Report, que este año estará por primera vez en Sudamérica, con Chile como sede del evento.

Sebastián Vargas, Ingeniero de Proyectos I+D del Centro de Investigación e Innovación (CII) de Viña Concha y Toro, participará como speaker presentando su experiencia de éxito en el proyecto “Evaluación del estrés hídrico controlado sobre la productividad del viñedo y la calidad del vino en Cabernet Sauvignon”.

Con miras al Vintage Report, que se realizará el 8 de noviembre, Thibaut Scholasch comenta cómo ha sido la adopción de tecnologías en el viñedo, los principales desafíos actuales de la industria y sus expectativas para el evento en Chile.

 

¿Cómo ves el desarrollo de la agricultura de precisión? ¿Crees que es el futuro de la industria vitivinícola?

Es muy disruptiva, porque lo que vemos es una tendencia en que, en vez de tomar decisiones en base al “dedo mojado”, hay más y más datos que vienen a apoyar y cambiar los criterios que mandan las decisiones claves.

Esta es una tendencia que veo en Israel, en Portugal, California y Francia. Pero estamos recién entrando en este periodo. Se ha demorado mucho por lo tradicional que es el sector, pero hay una adopción que se está incrementando y yo lo veo como algo totalmente inexorable. Eso no va a reemplazar las antiguas maneras de hacer el negocio del vino, pero sí va a entregar más certezas para las decisiones. Y la principal razón es que da mucha más seguridad en la rentabilidad financiera.

 

¿Cómo ves el promedio de la industria global en este ámbito? ¿Cómo está Chile en relación al resto de la industria?

La verdad es que, de lo que conozco, puedo destacar a Sebastián Vargas y el trabajo que él está haciendo en el Centro de Investigación e Innovación. Poca gente tiene su nivel técnico. Lo que ustedes están haciendo en Concha y Toro es top. Pero esa es la visión que tengo de la agricultura de precisión en Chile, que no necesariamente representa al resto de la industria. Por ejemplo, en Francia están muy atrasados, en comparación a lo que está haciendo Sebastián. Y California está en todos los niveles, hay una gran diversidad.

 

¿Crees que este tipo de innovación ha tenido resistencia por el carácter artesanal de la vitivinicultura durante tanto tiempo?

Absolutamente. Al contrario de la industria automotriz o de las comunicaciones, la gente no está metida en este proceso de adoptar innovaciones. La gente tiene dos obstáculos para adoptar la vitivinicultura de precisión. Primero, porque vienen de una herencia de tradición: “Mi papá lo hizo así, mi abuelo lo hizo así, para qué cambiar cosas”.

La segunda razón es que hay sólo una meta en el año: que la cosecha salga bien. Una vez cosechado, la gente se olvida. Así, la tasa de implementación de nuevas tecnologías es mucho más lenta por la naturaleza misma de la industria.

 

En tu experiencia, ¿cuál crees que es el principal desafío que enfrenta la industria vitivinícola actual?

Honestamente, el cambio climático. La subida de las temperaturas está arruinando todo. Eso lo veo en todos los países en los que trabajo y está generando desórdenes en la fenología, en la composición química y en la organización de las operaciones.

Por eso mi visión es que también vamos a tener que adoptar más viticultura de precisión porque no tenemos ni idea de cómo la vid va a responder a ese contexto climático. Tenemos mucho que avanzar para entender cuál es la respuesta fisiológica de la vid y cuáles van a ser las tendencias en este nuevo contexto climático. 

 

Sobre el Vintage Report, ¿a raíz de qué nace? ¿Qué objetivos persigue?

Al inicio creamos ese concepto porque nos dimos cuenta que había una gran desconexión entre lo que se sabía a nivel científico y técnico, y lo que se implementaba en el viñedo. Había una necesidad de establecer un puente para optimizar el manejo de los recursos ambientales y para mejorar la performance de las herramientas de producción a través de los datos.

En este sentido, el mercado también iba a interesarse en cómo convertirse en un competidor más fuerte. Ya estamos en una economía que alcanzó un nivel global, saliendo del modelo donde Europa lideraba y el resto quedaba en segundo plano.

 

¿Cómo ha sido la experiencia en estos años y qué esperas para el congreso en Chile?

Yo no sé cómo va a funcionar en Chile, pero estoy muy entusiasmado. La respuesta en el hemisferio norte ha sido estupenda, por lo que espero que eso se mantenga. 

A través del Vintage Report me gustaría contribuir a la difusión de información confiable y hacerlo de forma que el concepto siga creciendo. Queremos conectarnos con la gente que trabaja bien, además de desarrollar vínculos especiales con los científicos de cada país, respetando su trabajo.

La idea es contribuir a tener una visión más amplia y aprovechar las redes para generar conexiones. Creo que es necesario valorar la oportunidad de acceso a la información que estamos creando y que creo que va a seguir creciendo en términos de valor. Ese es mi objetivo, contribuir a ese movimiento.

Yo veo esa tendencia en el mundo, que hay una necesidad de investigación. Ya sea a través de un impulso privado, público o académico, pero hay que hacerlo.

 

Thibaut Scholasch.